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"Seducción" por John Donne

Ven a vivir conmigo, y sé mi amor,
Y nuevos placeres probaremos
De doradas arenas, y arroyos cristalinos;
Con sedales de seda, con anzuelos de plata.
Discurrirá entonces el río susurrante
Más que por el sol, por tus ojos calentado,
Y allí se quedarán los peces enamorados,
Suplicando que a sí puedan revelarse.
Cuando tú en ese baño de vida nades,
Los peces todos de todos los canales
Hacia ti amorosamente nadarán,
Más felices de alcanzarte, que tú a ellos.

 

"Uvas blancas" por Amy Lowell

¿Debería darte uvas blancas?
Desconozco la razón pero de repente me encapricho con esa fruta.
Por ahora la idea alimenta mis sentidos
Y parecen más deseables que una perfecta esmeralda
Puesto que nada tengo; puesto que mis manos vacías están,
Yo debería haber elegido bellas gemas de la India
Pero elijo uvas blancas.
¿Es acaso porque el enojado viento está hiriendo las moradas?
Lo veo en tus ensortijados y cautivadores labios y en tus dientes
Desnudos, energía seductora.
Ven a merodear y mordisquear las raíces del azafrán;
Las llamaremos uvas blancas,

 

"Ya la luz declina" por Samuel Beckett

Ya la luz declina
Y la noche se prepara,
La sombra densa se inclina
Sobre el día que se separa.

 

"Tu admirador Secreto"

Para qué mirar la luna
si no la puedo tocar y
para qué mirar tus labios,
si no los puedo ya besar.

Pues si me diesen a elegir
entre mi mundo y tú esencia,
bien sabes que apostaría por él;
porque mi mundo eres tú.

Y si cada vez que pienso en ti
una estrella del cielo se apagara,
no habría en el firmamento
estrella cualquiera que brillara.

Porque bien sabido es que
nacimos para vivir intensamente,
nacimos también para soñar;
que nuestro destino es morir
y, nuestra misión, amar.

Pues es mi mano la que te escribe,
mi corazón el que te llora;

 

"POEMA DE UN PERRO" por Anónimo

Yo soy el que te espera...
Tu coche tiene un sonido especial y puedo reconocerlo entre mil.
Tus pasos tienen un timbre mágico, son música para mí.
Tu voz es el mayor signo de mi tiempo feliz y, a veces, no es necesario mencionar: oigo tu tristeza.
Si veo tu alegría, me hace feliz!
No sé lo que es olor bueno o malo, solo sé que tu aroma es el mejor.
De algunas presencias a veces me gusta. Otras, no tanto.
Pero tu presencia es lo que mueve mis sentidos.
Tu despierto, me despierta.
Tu durmiendo eres mi Dios, reposando en casa, y yo cuido tu sueño.

 

"Alma desnuda" por Alfonsina Storni

Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera

 

"La pensativa" por José María Eguren

En los jardines otoñales,
Bajo palmeras virginales,
Miré pasar muda y esquiva
La pensativa.

La vi en azul de la mañana,
Con su mirada tan lejana;
Que en el misterio se perdía
De la borrosa celestía.

La vi en rosados barandales
Donde lucía sus briales;
Y su faz bella vespertina
Era un pesar en la neblina.

Luego marchaba silenciosa
A la penumbra candorosa;
Y un triste orgullo la encendía,
¿Qué pensaría?

¡Oh, su semblante nacarado
Con la inocencia y el pecado!
¡Oh, sus miradas peregrinas
De las llanuras mortecinas!

Era beldad hechizadora;

 

"Grumete" por Rafael Alberti

¡No pruebes tú los licores!
¡Tú no bebas!

¡Marineros, bebedores,
Los de las obras del puerto,
Que él no beba!

¡Qué él no beba, pescadores!

¡Siempre sus ojos despiertos,
Siempre sus labios abiertos
A la mar, no a los licores!

¡Que él no beba!

 

"Momentos" por Marilina Rébora

No son años la vida, sólo rápidas horas,
Ésas con sus momentos de placer o dolor,
Cuando el alma es dichosa o acongojada lloras,
Instantes de ternura o de cruel desamor.

Instantes en que a veces, trémula, rememoras
Encuentros, despedidas, la ofrenda de una flor,
Inasibles minutos de ayeres y de ahoras,
El beso de los hijos, las tristezas de amor.

El "Te quiero, mi vida" o el "Adiós, hasta pronto!"
"¡Es varón! ¡Es varón!", "Nuestra madre se muere...",
Palabras que en un soplo nos cambian la existencia;
Son apenas momentos, aunque parezca tonto,

 

"Para entonces" por Manuel Gutiérrez Nájera

Quiero morir cuando decline el día,
En alta mar y con la cara al cielo;
Donde parezca sueño la agonía,
Y el alma, un ave que remonta el vuelo.

No escuchar en los últimos instantes,
Ya con el cielo y con el mar a solas,
Más voces ni plegarias sollozantes
Que el majestuoso tumbo de las olas.

Morir cuando la luz, triste, retira
Sus áureas redes de la onda verde,
Y ser como ese sol que lento expira:
Algo muy luminoso que se pierde.

Morir, y joven: antes que destruya
El tiempo aleve la gentil corona;
Cuando la vida dice aún: "Soy tuya",