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"Perro Callejero"

Recorres veredas, recorres las calles,
saludas a todos, con un gesto amable.
Sacudes la cola, al compás del viento,
y si alguien te toca, saltas de contento.

Recorres el barrio, en busca de afecto,
y a todos les brindas, un amor sincero.
Amigo de todos, buscas alimento,
y por un simple pan, te pones contento.

Tus ojitos tristes, hablan de abandono,
de quienes un día, te lo dieron todo.

Recorres el barrio, con tu paso lento,
amigo de todos, ... mi fiel callejero.

 

"Anochecer" por Richard Aldington

Las chimeneas, hilera a hilera,
Cortan el claro cielo;
La luna,
Con un jirón de gasa en su cintura
Posa entre ellos, una torpe Venus–
Y aquí estoy mirándola desenfrenadamente
Sobre la pileta de la cocina.

 

" La ley de la vida" por Marilina Rébora

Quisiera estar de acuerdo con la ley de la vida
—Tal vez, la de la selva, al instinto fiada—,
Según la cual se vive de acuerdo a la comida:
La bestia menos fuerte ha de ser devorada.

Y quisiera también aceptar la partida
—Ya que sin consentirlo nos viene la llegada—,
Sufrir sin execrar al que odia u olvida,
Como al rico que abruma a quien no tiene nada.

Y tan profunda siento la triste disidencia
Que rechazo reacia tan duras condiciones:
Mas vivir no es posible opuesta a la existencia,
Las manos temblorosas apretando las sienes,

 

"Enemigo íntimo" por Antonio Gala

Hay tardes en que todo
Huele a enebro quemado
Y a tierra prometida.
Tardes en que está cerca el mar y se oye
La voz que dice: "Ven".
Pero algo nos retiene todavía
Junto a los otros: el amor, el verbo
Transitivo, con su pequeña garra
De lobezno o su esperanza apenas.
No ha llegado el momento. La partida
No puede improvisarse, porque sólo
Al final de una savia prolongada,
De una pausada sangre,
Brota la espiga desde
La simiente enterrada.

En esas largas
Tardes en que se toca casi el mar
Y su música, un poco
Más y nos bastaría
Cerrar los ojos para morir. Viene

 

" Tu recuerdo" por Nicolás Guillén

Siento que se despega tu recuerdo
De mi mente, como una vieja estampa;
Tu figura no tiene ya cabeza
Y un brazo está deshecho, como en esas
Calcomanías desoladas
Que ponen los muchachos en la escuela
Y son después, en el libro olvidado,
Una mancha dispersa.
Cuando estrecho tu cuerpo
Tengo la blanda sensación de que
Estás hecho de estopa.
Me hablas, y tu voz viene de tan lejos
Que apenas puedo oírte.
Además, ya no te creo.
Yo mismo, ya curado
De la pasión antigua,
Me pregunto cómo fue que pude
Amarte,
Tan inútil, tan vana,
Tan floja que antes del año

 

" Canta en la noche" por José de Espronceda

Canta en la noche, canta en la mañana,
Ruiseñor, en el bosque tus amores;
Canta, que llorará cuando tú llores
El alba perlas en la flor temprana.

Teñido el cielo de amaranto y grana,
La brisa de la tarde entre las flores
Suspirará también a los rigores
De tu amor triste y tu esperanza vana.

Y en la noche serena, al puro rayo
De la callada luna, tus cantares
Los ecos sonarán del bosque umbrío.

Y vertiendo dulcísimo desmayo,
Cual bálsamo suave en mis pesares,
Endulzará tu acento el labio mío.

 

"Como un deseo" por Alain Bosquet

Como un deseo,
Y nadie sabe si será de silencio
O de perfume.
Como un impulso,
Y nadie sabe si lo proporcionan las hormigas,
Las nubes de la noche, las yeguas locas.
Como un enigma,
Y nadie sabe si le corresponde a Dios,
Al hombre, al polvo,
Resolverlo.
Como un prólogo,
Y nadie sabe si le seguirán los frutos,
Las palabras, los reproches disimulados.
Como una ciencia
Y nadie sabe a quién corresponde,
Útil o caprichosa
O mil veces contradictoria.
Como un asombro,
Y nadie sabe si existe alguien
Para asombrarse, para ser feliz,
Para determinar las grandes desgracias.

 

"Brigadas" por Gonzalo Tolosa

Salen brigadas al viento,
Sobre campos desiertos
Cubiertos de hiel
Caen al campo los cuerpos
De niños sedientos
De sangre de ayer.
Pasa la guerra y el tiempo
En cruces sangrientas
Un soldado más
Tumbas anónimas tienen
Cuerpos caídos que temen
Aún cuando ya no están.

 

"Soneto Para una Salvedad" por Eduardo Carranza

Todo está bien: el verde en la pradera,
el aire con su silbo de diamante
y en el aire la rama dibujante
y por la luz arriba la palmera.

Todo está bien: la frente que me espera,
el agua con su cielo caminante,
el rojo húmedo en la boca amante
y el viento de la patria en la bandera.

Bien que sea entre sueños el infante,
que sea enero azul y que yo cante.
Bien la rosa en su claro palafrén.

Bien está que se viva y que se muera.
El Sol, la Luna, la creación entera,
salvo mi corazón, todo está bien.

 

"Lunas de Ayer" por Ronocolas

Me pregunto si estarás viendo la luna
la misma que ven ahora mis ojos.
Me consuela pensar que así sea,
quizás algún día la pueda mirar
y no acordarme de ti.